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Siempre soñé con convertirme en parte de tu cuerpo.Cuando te encuentre, te poseeré. Ese dia, o a más tardar al día siguiente, te llevaré a la cama. Sin pedirte permiso, me acercaré a ti; tocaré todo tu cuerpo y dispondré de ti. Te dejaré con una enorme sensación de cansancio y sentirás voluntad de entregarte... Lentamente...Experimentarás como se eriza cada milímetro de tu piel y te haré transpirar profundamente. Te haré gemir y hasta llorar. Te dejaré sin aliento, sin aire y tu cabeza conocerá fuertes pulsaciones. Mientras esté contigo, no te sentirás capáz de salir de la cama y cuando termine, me iré sin despedirme, con la convicción de que un día volveré..
Con cariño,
La gripe
(Album de fotos adjunto: te poseeré) Leyenda urbana. Adaptación.
- "¿Quien puede ser a estas horas?" - Se dice para sí. Su curiosidad y el resto de su cuerpo asoman entre los visillos del ventanal de la cocina buscando el origen del bullicio. -"Ahg, otra vez ese gentío de los alrededores, alertando a los del pueblo", - pensó la bisabuela. - "Siempre están igual! Metiendo miedo... ¿es que no se dan cuenta de que nadie les hace caso?"-, murmuró mientras volvía al lado de la radio y la estufa.
- Pero aquella gente tenían razón... - objeta Malena confusa.
Mi sobrina me escucha encandilada, como si fuera la primera vez que oyese este relato. Ella insiste en que sea esta historia y no otra, la que cierre el día cuando se queda a dormir en mi casa; y yo, anfitriona orgullosa, no puedo menos que complacer:
- Niña, poco importaba en aquella guerra quien tuviera razón, cada uno tiraba para lo suyo. El pueblecito de la yaya era muy muy hermoso. Estaba enrocado en una cresta. Campanario, torres, casas, campos y jardines ubicados en los salientes de una gran montaña rocosa, y a pie de un lago extenso y profundo como un mar. Los habitantes se sentían muy orgullosos de pertenecer a aquel lugar de ensueño, libre de epidemias turísticas y del bullicio. Era cierto que el suelo cedía su terreno al agua día tras día y corría peligro de hundimiento; pero los vecinos de Caldé no descuidaban sus labores ante tales advertencias. Pensaban que estaban siendo víctimas de las estratagemas de la envidia, tratando de alejarlos de sus hogares para más tarde apropiarse de ellos una vez abandonados.
Algunas noches sentían como la tierra se movía bajo sus pies: desprendimientos, vibraciones... -"temblores de asentamiento"- decían ellos, restándole importancia... Y bajaba, y bajaba esa roca tremenda hacia el lago... y poco a poco se fueron escurriendo hasta que el agua les llegó a los pies y más... el cura seguía confesando, y una monja cantaba.. glub glub.. ya estaban bajo el agua... hombres y mujeres; caballos y ovejas y ... glub, glub... las campanas repicaban al tiempo que desaparecían, ding dong, glub, glub... Silencio inmenso... El pueblo dejó de existir...
Tambien nuestra habitación se lleno de silencio. Una adormilada Malena gastaba sus últimas energías pidiendo que continuase...
- En días de tormenta, desde la punta de roca que aún asoma, si brilla un relámpago, un destello, qué sé yo!... todo se ilumina y en el fondo del lago se ven casas, campanarios, torres, hombres y mujeres que se mueven bajo el agua como si nada hubiera pasado. Charlan mientras pasean entre peces que, sin temor, se deslizan juguetones a su alrededor. - "Peces que han aprendido a volar"-, dicen... porque antes un pez alado que reconocer que se equivocaron...
Malena duerme y yo os digo que, aún siendo una leyenda, todavía hoy...
...hay mujeres y hombres que prefieren hundirse en el abismo y ahogarse,
antes que aceptar la verdad. - Por una vez sé egoista y piensa qué quieres para el resto de tu vida!- No puedo. Vivo en el infierno.
El infierno de vivir
día a día
sin saber
la razón a
de mi EXISTENCIA
Iniciativa Cuentacuentos Lo trae el verano
"Su sonrisa, congelada, me invitaba a besarle Mikoñor Cómelo muuuuy frío" Ante mi, el reclamo publicitaro del verano. Sabroso y cremoso helado que se derrite lentamente en tu paladar. He de reconocer que no me gusta el dulce en exceso; sin embargo, el helado enfría poco más que mi boca y calienta más allá de lo permitido.
Hubo un después; la provocación de Marta quiso ir más allá, y acometer la primera clase teórico práctica...Como ella me dijo: "Empecemos por el principio...
- "...muchas mujeres no están contentas con su cuerpo. Incluso a las mujeres más imponentes les inquieta no ser atractivas y se preocupan por gustar en la cama. Imparte seguridad. Dile que es bella, resaltando lo que más te gusta de ella. No mientas descaradamente, no se trata sólo de halagar. Buscas que confíe en ti lo suficiente como para dejarte jugar entre sus piernas. Acaríciale, no tengas prisa, detente y mira lo que tienes ante ti. Es bonito, verdad? No hay nada que le haga más única a una mujer que su pubis. Diferentes formas, texturas, tamaños y tonalidades... Cerrados, como en la pubertad; con labios gruesos y seductores que parecen ofrecerse en una cálida acogida; cepillos enmarañados, o desnudos recubiertos de una pelusa semitransparente... Aprecia las cualidades únicas de la mujer que tienes a tu lado, y dile qué le hace especial a tus ojos. A las mujeres les gusta disfrutar del sexo con todos los sentidos. Unas palabras susurradas al oido pueden ser el aliño perfecto que desate su excitación y les ayude a mostrarse más receptivas y menos pasivas. Háblale mientras rozas sutilmente su entrepierna. Describe su vulva mientras separas suavemente sus labios y observa esa flor semiabierta. Saboréala si te apetece mientras localizas ese manantial de placer femenino. El clítoris es como una perla, acarícialo, descubre su forma. No lo hagas de cualquier manera, cuida el terreno. Humedece tus dedos con saliva, aprovecha sus jugos internos, juega con cremas o algún manjar apetitoso. -¿helado, quizá?-. Despacio, trabaja al tiempo que notas in crescendo su excitación. Aprovecha las sensaciones que se presentan al palpar la parte interna del muslo. Chúpa, bésa, dibuja acuarelas con la punta de tu lengua y acércate de nuevo al punto de inicio. Anticípate a sus deseos. Que no pueda resistirse a tu invitación... siente que como se deja llevar por tu baile. Prueba ritmos diferentes... suave, fuerte... distingue con tu lengua sus labios exteriores y muévela de arriba a abajo entre sus carnosas capas de pulpa. Separa sus piernas con tus manos y hazte dueña de su dominio. En esta cena hay que comer despacio... comprueba la dureza de su clítoris, siente su erección. Si no pudes sentirlo no desesperes y juega con la piel que lo cubre. Te está esperando, nota su presencia. Recréate con su sabor. Lame con intensidad, presiona su piel. Provoca el estrecimiento de sus piernas. Cuando sientas que esta alcanzando el orgasmo pon tus labios en forma de O y succiona suavemente su clítoris con tu boca. No dejes de observar sus reacciones y, si puede soportarlo, incrementa la intensidad de tus movimientos hasta que la tensión de un orgasmo cercano le obligue a ejecutar actos reflejos, como alzar la pelvis en el aire. Acompáñala en el baile, no pelees. Mantente paciente a su lado. No dejes de ofrecerle el calor de tu aliento, persevera. Evita precipitarte adelantando en final de tu actuación. Probablemente ella también suplique que no te detengas, y si todavía te atreves a intensificar su placer, da protagonismo a tus manos a turnos con tu lengua, recréate con ese otro área extremadamente sensible que es la azotea de su vagina. Un dedo es poco y tres son demasiados. Utiliza dos para obtener un grosor placentero - déjate guiar por sus preferencias- . Humedécelos para no irritarle la piel y deslízalos lentamente en su interior. Muévelos al ritmo de su súplica. Acelera sólo cuando ella lo haga. Escucha su respiración; ella te permitirá saber qué debes hacer. Aprende a reconocer las reacciones de tu pareja. Todas somos diferentes... temblores, enrojecimientos, cuerpos tensos, piel endurecida... Y para terminar, un último consejo: después de haberla llevado a lo más alto, no le dejes sola. Háblale, acaricia su pecho y su cuerpo con delicadeza, continua haciéndole el amor suavemente hasta que se haya calmado. Una mujer, por naturaleza, requiere alguna sensibilidad de su amante en los primeros momentos después del sexo.
Marta acertó de lleno con sus enseñanzas, si quieres sumar las mías: Tómate tu tiempo, practica a menudo, presta atención a las reacciones de tu amante y sobre todo, diviértete!!!!
CHANUKAH*
Ella era mi salvación: Raquel Posner. Así quería creerlo y así se lo hice saber cuando por teléfono le pedí que nos viésemos en mi nueva casa esa misma tarde. Ella aceptó sin pretextos y yo me sentí agradecida, por esa prueba de confianza ante una desconocida.
Fue puntual a nuestra cita. Se mostró sonriente y entró en el salón aceptando mi invitación con agrado. Me sorprendió su naturalidad. Con el primer café hablábamos como si nos conociéramos de toda la vida. Se mostraba receptiva, relajada, segura de si misma. Me disculpé por no poder ofrecerle una estancia más acogedora. Las cajas de la mudanza, todavía sin abrir, me delataban como anfitriona desmañada. Las paredes altas y diáfanas de una casa anónima, desnuda y vieja no parecían incomodarle, y eso me hizo recordar la agradable y acogedora sensación que percibí en la primera incursión a solas en el piso, el día que me entregaron las llaves. A pesar de haber estado cerrado durante años, no denotaba haber sufrido el paso del tiempo. Frío y vacío... a excepción de una cómoda en el salón y un par de mohidos recibos en sus cajones, único vínculo con su pasado y con Raquel. Así fue como dí con ella, y poco más sabía. Tan sólo la suposición de que posiblemente, hubiera vivido en mi casa antes que yo.
Me trataba con familiaridad, o al menos... así me lo hacía sentir. Su actitud era contagiosa y no tardé en abrirme y contarle todo tipo de fugaces meditaciones. Y entre lo uno y lo otro le expuse mis temores sin amedrentarme, a sabiendas de que no tardaría en tratarme como a una trastornada. - "Antes de dormir, a menudo viene a mi mente una imagen en blanco y negro. Una imagen que nunca antes he visto y que no soy capaz de identificar: En el centro se distingue un candelabro de nueve brazos, que dejado en una ventana asoma a la calle; a través del cristal se puede ver una esvástica nazi hondeando en la bandera de un edificio cercano. Después en mi cabeza se dibujan una serie de palabras, versos en una lengua extraña que no acierto a descifrar, y cuando hago intención de transcribirlos a papel, la imagen desaparece de mi mente.Y así, día tras día, desde que me vine a vivir a esta casa..."
"Juda verrecke"
Hago una pausa esperando que la expresión de su cara me dé indicios de sus pensamientos, pero se muestra como oyente ante un relato inacabado, y me invita a que continue hablando. Por primera vez desde que comencé esta historia, dudo.. me siento insegura y titubeo al dirijirme hacia ella de nuevo :
- Cuando encontré los recibos de alquiler con tu nombre, me sorprendió reconocer en ellos el mismo tipo de caligrafía que identifico en mis.. alucinaciones... y pensé.. que... tal vez tú...
Raquel no pierde la compostura. No altera su mirada penetrante y dulce. No parece ni preocupada ni sorprendida. Se sirve un poquito más de café, y me suple en la continuación de un monólogo que se alargará hasta entrada la noche.
Me habla de cómo se vivió el exilio durante la Segunda Guerra Mundial. Relata historias del pasado con una emoción y sensibilidad que enmudece al silencio. Mientras la escucho con empatía, me cuestiono su edad con un irracional pensamiento que le sitúa en el lugar de los hechos. - Es imposible... a duras penas pasa la treintena... - me digo, dudando de lo evidente.
Había pasado al menos un mes desde nuestro encuentro, cuando reapareció ante mis ojos la imagen en blanco y negro. Fue en el Museo de la Historia del Holocausto en Yad Vashem, durante un reportaje en televisión. Sobra decir que no quito ojo de la pantalla mientras explican que es una fotografía tomada en 1932 durante la celebración del Chanukah, por la mujer de un rabino llamado Akiva Posner, perteneciente a la comunidad judía de la ciudad de Kiel, Alemania. En la parte posterior de la estampa hay unos versos escritos por la Sra Posner. Son palabras que ahora reconozco con facilidad...
Así a bandera dice: "Muerte a Judá", así la LUZ responde: "Judá vivirá siempre"
Durante el Holocausto, los judíos enviaron cartas a familiares y personas amadas. Memorias, fotografías, dibujos y diarios, que documentan el crimen y perpetuan el recuerdo de la catástrofe. Algunas de ellas son la expresión de la esperanza en la supervivencia, de la rehabilitación, o de la reunificación de familias. Son testigos del horror de primera mano, contados en primera persona.
Si pretendo escapar de la sinrazón, tengo que ampararme en los consejos de mis amigos, que tildan mi experiencia como lo más parecido que conocen a un déjà vu. No he vuelto a ver a Raquel ,ni a saber de ella después de nuestra primera cita en casa. Para explicar la coincidencia entre su nombre y el de alguien que vivió hace casi cien años, tengo que recurrir a la casualidad. Terminé de instalarme en el piso. En el salón cuelga una reproducción de aquella foto, testimonio de una parte de la historia que nadie debiera olvidar y de la que todavía tenemos mucho que aprender.
Y para terminar mi relato, la voz de Raquel en mi conciencia cuando se despedía de mi aquella noche...
“Quien escucha un testigo, hace un testigo.”
Sala de espera
- Si cruzas, puede que no volvamos a vernos... Si pasas esa puerta y no vuelves... yo... - Su voz temerosa y preocupada rompe el aire en pedazos. - ¿Vas a empezar de nuevo con eso ? - le reprende ella con paciencia, a tiempo que levanta la vista del libro y le dedica una mirada serena. Si no lo hago también me perderás... lo sabes ya. Dime, ¿ lo discutimos una vez más o sigo leyendo ? Él tarda en responder, cabizbajo, en un hilo de voz musita: - No... deja... sigue leyendo... - Mira lo que dice nuestro Miguel, te gustará... - Y con una voz dulce y perfilando una sonrisa, recitó como canto de sirena: - "Volveremos a vernos donde siempre es de día y los feos son guapos y eternamente jóvenes; donde los poderosos no abusan de los débiles y cuelgan de los árboles juguetes y tebeos. En ese hogar de luz que no hiere los ojos volveremos tú y yo a decirnos bobadas cogidos de la mano, viendo morir las olas sin agobios ni prisas, donde el sol no se pone. Y viviré en tus labios el amor que la Tierra sintiera por el Cielo cuando el mundo era un niño, y el tiempo dejará de salmodiar su lúgubre canción de despedida mientras nos abrazamos". Ella hace una pausa, buscando réplica en su oyente y compañero. Por fin él, pensativo, cede a pronunciarse: - Ha sido bonito vivir juntos todos estos años ¿verdad, Margot? - Gerd, cariño, ¿no te has dado cuenta? Hablaba de todo lo que nos queda por vivir...
Secretos
Día insufrible. De esos que son mejor olvidar cuanto antes. - “Borrón y cuenta nueva“ - me digo para animarme. Decidí pasar por donde Santi y ver que se cuenta, me pilla de camino. Después de una corta visita a mi amigo, me encontraba casi peor que antes. Santi es así. Te renueva con una sonrisa o te hunde en la miseria con un pensamiento filosófico que te deja sin sueño. - “Voy a contarte un secreto, pero no se lo cuentes a nadie“-. Me dice. - “ Un secreto tan secreto, que para asegurar que no lo oye ni el viento, lo escribiré, lo leerás y después lo destruirás“. Pensé tomármelo a broma, pero él se comportaba diferente. Estaba distinto. Serio. Solemne. Como si de un ritual se tratara, garabateó en armonía unas cuantas palabras sobre papel. Lo dobló en cuatro como quien sella con fuego y lo puso en mi mano, cerrándola con la suya sobre la mía. Fin de la visita. El ceremonial me dejó muda. Me marcho a casa cruzando el parque con la mirada fija en mi puño prieto. Quizá fuese mejor no saber que dice la nota. Romperla en este instante sin leerla, y de manera fácil ser fiel a una prueba de confianza... Me voy a la cama, sin cenar y sin ganas de nada. Hoy no es día para tomar decisiones. Mejor mañana. Guardo el papel junto a la almohada y caigo en un sueño profundo... delirios, más bien. Sueño que Santi se quita la vida y en su epitafio reza: “Los secretos que no se cuentan mueren “ Me despierto asustada, desorientada. Busco la nota con ansiedad y curiosidad desmedida. Hablo en voz alta palabras inteligibles que buscan tranquilizarme sin apenas conseguirlo, mientras desdoblo el manido papel. Media cuartilla en blanco.Vacía. Nada.... Sólo papel. Las palabras se han ido, igual que Santi en mi sueño. Santi tiene razón. Los secretos son para ser contados. Así, además de secretos serán eternos. Lo importante es saber con quien compartirlos porque, como todos sabemos ya, a quien entregas tu secreto le das tu libertad.
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